Filosofía china 





El duque y el carretero


Un día en que el duque de Huan estaba leyendo en la sala, y el carretero Pian fabricaba una rueda al pie de la escalinata, éste dejó su cincel y su mazo, subió y preguntó al duque: "¿Puedo preguntaros de que trata lo que leéis?"

Respuesta del duque: Son las palabras de los sabios.

-Pero ¿viven esos sabios?

-No, murieron hace tiempo.

-Entonces concluyó el carretero- lo que leéis no es más que los desechos de los sabios.

Y el duque Huan exclamó: ¿Cómo puede un carretero discutir lo que leo? Si puedes justificarte, sea. Si no, morirás.

El carretero Pian dijo entonces: Vuestro servidor ve las cosas desde su humilde experiencia. Para fabricar una rueda, un golpe demasiado suave no mella; uno demasiado fuerte resbala sobre la madera. Ni muy fuerte ni muy suave: tengo el golpe en la mano y la reacción en el espíritu. Hay en ello algo que no puede explicarse con palabras. No he podido enseñárselo a mi hijo, ni él ha podido aprenderlo de mí, de modo que a mis setenta años sigo fabricando ruedas. Los antiguos se llevaron a la tumba todo cuanto no pudieron transmitir. Así, pues, lo que leéis no son sino los desechos de los antiguos.


Zhuang Zi, 8, 8


¿Cómo conocer?


El conocimiento debe tener algo en que apoyarse para acertar. Pero precisamente aquello en lo que se apoya no es fijo.

Zhuang Zi, 6,1

- ¿Conoceríais lo que entre las cosas puede ser unánimemente considerado verdad?
- ¿Cómo podría conocerlo?
- ¿Queréis decir que conocéis lo que no conocéis?
- ¿Cómo podría conocerlo?
- Bueno, entonces ¿queréis decir que nada conoce nada?
- ¿Cómo podría saberlo? Mejor, permitidme que os diga esto: ¿cómo podría yo saber que lo que llamo "conocimiento" no es ignorancia? Y ¿cómo podía yo saber que lo que llamo "ignorancia" no es conocimiento?

[...]
Suponiendo que nos pusiéramos a argumentar, vos y yo, y vos me vencierais, y no yo a vos, ¿significaría eso definitivamente que vos tenéis razón y yo estoy equivocado? Y si el que vence soy yo, y no vos, ¿es decir que yo tengo razón y vos estáis equivocado? O ambos tendríamos razón en parte y en parte estaríamos equivocados? ¿O tendríamos los dos razón?, o estaríamos los dos equivocados? Si no somos capaces de dilucidarlo nosotros mismos, otros se verán aún más confundidos ¿A quién acudir para que ejerza de árbitro? Si es a uno que está de acuerdo con vos, por eso mismo ¿Cómo podría arbitrar? Si está de acurdo conmigo, por eso mismo ¿cómo podría arbitrar? Y si no está de acuerdo con ninguno de los dos, ¿Cómo podría arbitrar? Pero, si está de acuerdo con ambos, ¿cómo podría arbitrar? Así, pues, si nadie, ni yo, ni vos, ni un tercero, es capaz de dilucidarlo, ¿recurriríamos a otra persona más?


Zhuang Zi, 2,6





La invención moderna de la "filosofía china"

Conferencia de la Sr. Anne Cheng, profesora del Institut National des Langues et Civilisations Orientales (INALCO).

Vídeo conferencia

Entrevista



"La belleza"

François Jullien, sinólogo y filósofo, professor de la Universitat París-VII. Autor de Las transformaciones silenciosas (Edicions Bellaterra, 2010) y de Cette étrange idée du beau (Grasset, 2010).

CCCB conferencia

Entrevista


Wang Qingsong. Requesting Buddha

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